Si alguna vez has sentido que la IA Generativa está sobrevalorada, no te entiende o no te da la respuesta que esperabas, tranquilo, es más común de lo que parece. A veces no es que el modelo falle, sino que nosotros no le hablamos en su idioma. Y no, no me refiero a hablarle en inglés ni en un lenguaje de programación, sino a cómo formulamos nuestras instrucciones. De hecho, existe toda una disciplina dedicada a esto: la ingeniería de prompts, y hay profesionales especializados en diseñar, probar y optimizar las instrucciones que se dan a los modelos para que produzcan resultados útiles, coherentes y seguros.
Pero además del prompt, hay otros elementos igual de importantes que afectan a la calidad de las respuestas: los tokens, el contexto, los límites del modelo, e incluso la memoria conversacional.Vamos a ver cómo funciona todo esto, con ejemplos claros y algunos consejos prácticos para que le saques el máximo partido a tus interacciones con herramientas como ChatGPT, Copilot o Gemini.
¿Qué es exactamente un prompt y cómo puedo crear uno que realmente funcione?
Un prompt es el mensaje o instrucción que escribes para pedirle algo a la IA. Es tu forma de decirle: “esto es lo que quiero, cómo lo quiero y para quién o qué lo quiero”. No se trata solo de escribir una pregunta: un buen prompt debería incluir contexto, instrucción, datos de entrada, y datos de salida, aunque no siempre es necesario incorporar todos esos elementos. Cuantos más de ellos añadas, más fácil será que la IA entienda lo que necesitas, pero incluso con unos pocos bien definidos puedes obtener excelentes resultados.
Contexto: Define quién eres o quién quieres que sea la IA. Asigna un rol concreto (abogado, analista, experto en…) y describe brevemente la situación o el objetivo general con lo que esperas obtener.
Instrucción: Indica de forma directa y clara qué tarea debe realizar la IA. Puedes usar verbos como “redacta”, “analiza”, “resume”, “explica”, “compara” o “crea”.
Datos de entrada: Proporciona la información base necesaria, puedes añadir datos, comparaciones, referencias o incluso fragmentos de texto previos.
Datos de salida: Especifica cómo quieres recibir el resultado: estilo, formato, longitud, nivel de detalle, estructura (lista, tabla, guión…) o tono final (formal, educativo, cercano, humorístico, corporativo, poético…).
Por ejemplo:
❌ Hazme un resumen sobre IA.
✅ Actúa como experto en marketing que redacta contenido sobre IA para un blog que está dirigido a lectores que buscan entender la tecnología y redacta un artículo informativo sobre qué es la inteligencia artificial generativa. Explica el concepto e incluye ejemplos prácticos de su uso. Elabora un resumen claro y comprensible de aproximadamente 300 palabras que ayude al lector a entender el concepto sin tecnicismos. Quiero que sea cercano, profesional y didáctico. Presenta el texto estructurado en párrafos y con títulos pero sin listas ni subtítulos.
Otras formas de interactuar con la IA
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Iterando en cadena: otra forma de trabajar con la IA es ir afinando la respuesta paso a paso. Por ejemplo, puedes pedirle primero un resumen, después limitarlo a 500 palabras, luego hacerlo más profesional y finalmente estructurarlo en párrafos con subtítulos. Este método, conocido como prompt chaining, te permite guiar a la IA de manera progresiva hasta obtener exactamente el resultado que buscas, como si colaboraras con un asistente que mejora su respuesta en cada iteración.
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Pidiéndole a la IA que cree el prompt por ti: puede parecer paradójico, pero funciona muy bien. Solo tienes que explicarle qué quieres conseguir y dejar que actúe como tu ingeniero de prompts. La IA generará un prompt completo y estructurado con contexto, instrucciones y formato, listo para usar o ajustar según tus necesidades.
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Desafiando tus propias ideas: también puedes usar la IA como un “abogado del diablo” que cuestione tus argumentos y te ayude a ver la otra cara de la moneda si estás preparando una presentación o un artículo de opinión. Así podrás anticiparte a objeciones, detectar puntos débiles y fortalecer tu razonamiento, entrenando tu pensamiento crítico antes de enfrentarte a una conversación real.
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Poniendo a prueba tus conocimientos: la IA también puede servirte para autoevaluarte y pedirle preguntas adaptadas a tu nivel y una retroalimentación inmediata que te ayudará a identificar aciertos y áreas de mejora. Es una forma práctica y dinámica de repasar, prepararte para entrevistas o comprobar cuánto dominas realmente un tema.
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Mejorando tus propios prompts: Si tienes una instrucción que no está funcionando como esperabas, basta con mostrarle el texto a la IA y pedirle que lo optimice para obtener un resultado más claro, preciso o adaptado a tu objetivo. Puede ajustar el contexto, reformular las instrucciones, añadir tono, formato o detalles que quizá pasaste por alto. Actúa como una especie de editor de tus propias peticiones, ayudándote a convertir un prompt básico en uno mucho más eficaz y profesional.
Ejemplos de prompts
Actúa como experta en … y redacta una guía detallada y clara sobre cómo … desde cero. Explica cada paso de forma sencilla, pensada para principiantes sin experiencia previa, incluyendo ejemplos prácticos y recomendaciones para evitar errores comunes. Usa un tono cercano y didáctico, con instrucciones ordenadas paso a paso y un lenguaje fácil de seguir.
Actúa como experto en ingeniería de prompts y diseña la instrucción más efectiva para pedirle a una IA que redacte un artículo divulgativo sobre …, dirigido a un público … . Asegúrate de que el prompt resultante incluya contexto, objetivo, tono, estilo, formato y extensión. El texto final debe ser claro, accesible y profesional, con ejemplos prácticos que ayuden al lector a comprender … .
Analiza críticamente la siguiente idea … y preséntame los posibles argumentos en contra que podrían usarse para refutarla. Explica por qué alguien podría sostener esas posturas y en qué puntos podrían debilitar mi argumento. Después, sugiere contra argumentos sólidos para responder a cada uno de ellos y reforzar mi posición. Usa un tono analítico, claro y equilibrado.
Actúa como formador experto en … y crea un cuestionario de 10 preguntas tipo test sobre esta herramienta, incluyendo conceptos básicos y avanzados. Cada pregunta debe tener tres opciones de respuesta (A, B y C), indicando la correcta y añadiendo al final una breve explicación que justifique cada respuesta. Usa un tono educativo y profesional, y presenta el resultado en un formato claro y ordenado.
Guarda estos prompts, te servirán como plantillas.
Todo lo que la IA puede hacer por ti (más allá de responder preguntas)
La IA puede hacer mucho más que responder preguntas o resolver dudas puntuales.
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Es capaz de resumir información compleja.
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Traduce con mayor precisión que un traductor convencional, ya que comprende el contexto de lo que se escribe.
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Puede redactar correos, artículos o mensajes profesionales, adaptando el tono y el estilo según la situación o el destinatario.
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Ayuda a organizar ideas, estructurar contenido, generar esquemas o crear resúmenes visuales.
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Es útil para hacer lluvias de ideas, analizar pros y contras de un tema o apoyarte en la toma de decisiones.
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Permite crear imágenes, escribir poemas, proponer títulos, ofrecer consejos personalizados, corregir textos, mejorarlos o reescribirlos con otro enfoque o estilo.
En resumen, la IA no solo responde: colabora contigo, combinando creatividad, análisis y contexto para transformar ideas en resultados reales.
Los tokens
Esta es una parte poco visible pero fundamental para comprender cómo funciona una inteligencia artificial: las IAs no procesan palabras como lo hacemos las personas, sino tokens, que son pequeñas unidades de texto. Un token puede ser una palabra completa, una parte de ella o incluso un signo de puntuación. Cada modelo tiene un límite máximo de tokens por conversación (que incluyen tanto tu mensaje como la respuesta de la IA), y cuando se alcanza ese límite, el sistema empieza a “olvidar” parte del contexto anterior, lo que puede hacer que pierda el hilo o deje de responder. Aproximadamente 1.000 tokens pueden equivaler a unas 750 palabras, aunque depende del idioma y la complejidad del texto. Por ejemplo, GPT-4 puede manejar entre 8.000 y 128.000 tokens, según la versión que se utilice, lo que equivale a un rango aproximado de 6.000 a 96.000 palabras de contexto.
Consejo: evita mantener conversaciones demasiado largas para no alcanzar el límite de tokens y perder parte del contexto. Si vas a cambiar de tema o hacer una consulta distinta, es mejor empezar una nueva conversación desde cero.
Límites
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Número de tokens
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La IA generativa es una tecnología poderosa, pero no infalible, puede ofrecer información inexacta o inventada (lo que se conoce como alucinaciones), por lo que siempre conviene comprobar y contrastar los datos antes de darlos por válidos.
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Aunque pueda parecer que lo sabe todo, su conocimiento depende del modelo y de su acceso a Internet en tiempo real. Por lo que si le pides información actualizada como fechas, asegúrate de que el modelo esté conectado a un buscador web o verifica los datos en fuentes oficiales y confiables.
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Ten en cuenta la seguridad y privacidad: no compartas información sensible, confidencial o personal, ya que los datos introducidos pueden almacenarse o procesarse externamente, con el riesgo de posibles filtraciones o usos no deseados.
En resumen
En definitiva, la inteligencia artificial no sustituye la forma en que pensamos, pero sí nos reta a hacerlo mejor. Nos obliga a ser más claros al comunicarnos, más críticos con la información y más conscientes de cómo usamos la tecnología. Dominar el prompting no consiste solo en obtener respuestas más precisas, sino en aprender a formular mejores preguntas, porque la calidad de lo que obtenemos depende directamente de lo que pedimos. La IA puede ser una aliada extraordinaria si la usamos con criterio, curiosidad y responsabilidad: no como una voz que decide por nosotros, sino como una herramienta que amplía nuestra capacidad de pensar, crear y transformar ideas en acción.


